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miércoles, 15 de octubre de 2008

Cambios en mi vida: Me fui a vivir solo

Andá a saber si fue la edad, las "ganas" de madurar o que me emputecí con vivir solo y, sorpresivamente lo logré. Lo único que sé es que después de 24 años viviendo con mi familia decidí mudarme.

Y ahí estoy, cómodo, tranquilo, disfrutando de lo maravilloso que es vivir sin que nadie te rompa las pelotas. Porque si algo aprendí en estos 10 días que hace que estoy en soledad es a paladear la adictiva sensación de libertad que se desprende desde cada rincón del departamento, de las brisas de rebeldía que llegan desde el balcón, de los minutos y segundos que corren según mi libre albedrío.

Y te digo la verdad, me siento cada día mejor, dispuesto a exprimir el jugo de cada tic-tac del reloj. Estoy en un estado de sensación de madurez, con una relación hermosa con mi novia y la independencia que te da el vivir solo. Espero que este sentir dure muchísimo tiempo. Seguiría escribiendo pero mi cama de 2 plazas me llama a descansar nuevamente, es más, ahí acostada me espera mi amor para recibirme con los brazos abiertos y yo sé que no voy a cerrar los ojos hasta no terminar de probar su boca con sabor a miel.

lunes, 9 de junio de 2008

Memoria

La muerte está siempre ahí, expectante, detrás de cada esquina relamiendosé mientras el tiempo pasa y su hora de actuar se acerca. Se divierte asustando con su sombra de parca burtoniana a los más chicos y amenazando con distintos trucos (infartos, desmayos, accidentes, etc.) a personas que tiemblan cuando se acercan al final de su vida.

Seamos sinceros, la muerte nunca oye nuestros reclamos, ni de sus víctimas y ni de los allegados al potencial occiso. No sólo no le interesan esos gritos y pedidos de piedad, sino que defiende sus acciones escudándose en una frase utilizada hasta el hartazgo entre los humanos: "Es mi trabajo, tengo que hacerlo".

Poco sabemos de ella, no conocemos con exactitud el momento en que va a llegar para llevarnos o llevarse a un ser querido (o simplemente a un ser, no siempre queremos a nuestros allegados), lo único que se sabe es que, con pequeñas excepciones, en sus visitas nunca es recibida con los brazos abiertos y un chop de cerveza burbujeante y, por supuesto, bien frappé.

Por suerte la muerte ha rondado poco por mi círculo familiar y de seres conocidos. Pero el sábado (justo en el cumpleaños de mi hermano) dio un zarpazo (la muerte no tiene zarpa, pero el verbo queda lindo igual no?) esperado pero cruel y se llevó al otro mundo a un integrante de mi familia. Sé que no es bueno comparar entre tipos de animales y que para los menos sensibles un perro es sólo un peluche que una noche se atrevió a caminar y ladrar sin ayuda de batería alguna, pero para mí Juana (el occiso en cuestión) era un ser más que habitaba mi casa. No nos queda otra que extrañar su presencia (casi siempre hechada frente a la puerta, descansando exageradamente como si hubiese terminado de tejer el universo antes de apoyar la cabeza en la gélida baldosa del garage), su fragancia (producto de ser bañada tan sólo dos veces por lustro), sus quejidos cuando el hambre la atacaba (cada 2 hs aproximadamente) y sus choques ante el primer obstáculo que apareciese en su camino en épocas en las que se ceguera le había quitado el don de ver, no así de vivir.

La "chule" vivirá siempre en nuestros recuerdos de la infancia (llegó cuando yo tenía 8 años y se fue cuando estoy por cumplir los 24) como una compañera fiel que nos acompañó en tantos momentos de nuestra vida, secando nuestras lágrimas o tan sólo acercandose para pedir un pedazo de pan. Pero no hay que olvidar que la muerte estaba en la esquina y Juana en su final esperaba el zarpazo, era tiempo de irse, ya había cumplido su misión de hacer feliz una familia por casi 16 largos años.

En memoria de Juana "Chuleta" Salas : 01-08-1992 / 07-06-2008

miércoles, 16 de abril de 2008

Lo dulce, lo amargo y lo agridulce

El otro día me puse a pensar en como una persona puede ver una situación de diferentes maneras según el estado de ánimo que tiene en ese momento. Realmente es una cuestión de actitud, como la canción de Fito Páez, todo pasa por la voluntad que uno tiene para ver las cosas de una forma o de otra.

Sabemos que el hombre no está hecho para tener una felicidad perpetua, que la sensación de alegría es efímera y aparece esporádicamente en la vida, pero aún así es nuestro motor para seguir en este mundo. Intento llegar a una conclusión porque yo estuve de los lados del río. Pasé momentos muy malos (amargos) y estoy en una etapa de mi vida en la que no me puedo quejar (dulce). Me doy cuenta de que cosas que en otra etapa de mi vida vi como negras, ahora que estoy bien las empiezo a vislumbrar de otro color.

Cuando uno está mal suele expiar culpas propias para depositarlas en un tercero. Es fácil no hacerse cargo de nuestros fracasos y pensar que estamos "perjudicados" y que "nada se nos da". Muchas veces esto pasa con que podemos ver a Dios, Buda, Alá o lo que sea que gobierne y sea el titiritero del azar y las consecuencias en este mundo como una figura que está en contra nuestro. La verdad es que la mayoría de cosas de lo que nos pasa es una consecuencia de lo que hacemos. Si no entregas el 100% a una causa, va a ser difícil que obtengas un resultado igual de óptimo.

Esta reflexión interna mía (ahora es externa y también de ustedes) comenzó porque un amigo está mal y no se le "están dando las cosas". Yo no soy un creyente de la suerte pero el azar no ha sido su amigo en este último tiempo, aunque él ve cualquier señal negativa como el fin del mundo.

El estado de mi amigo me hizo recordar una frase de la película "Vanilla Sky" (remake de la película española "Abre los ojos") que dice más o menos así: "Lo dulce es más dulce si conociste lo amargo". Este texto se lo dice un amigo del personaje de Tom Cruise al protagonista de la película. En el film, Cruise es un millonario desde la cuna gracias a la empresa del padre y nunca tuvo problemas en su vida rodeada de excesos y repleta de mujeres hermosas (porque para agregar también es fachero el guacho). En cambio el amigo (Jason Lee) es una persona "común" que ha tenido altibajos como cualquier persona (por lo que ha conocido lo amargo).

Esa frase me quedó grabada porque cuando vi la película yo estaba en un momento malo de mi vida y me dio esperanzas para encontrar lo dulce y disfrutarlo más en mi condición de tristeza (por suerte en esta etapa estoy disfrutando de la dulzura) . Por último, la palabra agridulce del título del post la agregué yo porque creo que la vida es una mezcla de sensaciones dulces y amargas y que todo depende de la claridad del prisma con el que vemos al mundo.